Resumen
Montevideo, capital de Uruguay, fortaleció la gobernanza de datos, las capacidades institucionales y la transparencia a través de su participación en City Data Alliance (CDA). Estas capacidades fueron clave cuando, en 2023, la ciudad enfrentó una crisis de escasez y deterioro de la calidad del agua potable. Frente a una sequía prolongada y niveles elevados de sodio que volvieron insegura el agua de red para consumo, Montevideo utilizó datos para monitorear la calidad del agua, priorizar a los residentes más vulnerables y comunicarse de forma clara con la población. Al activar el Comité de Datos y aplicar las prácticas desarrolladas en CDA, la ciudad redujo la incertidumbre, puso la equidad en el centro de la respuesta y aseguró información y apoyos oportunos para decisiones seguras durante la crisis.
Visión
El acceso a agua potable segura es clave para la vida cotidiana y la confianza pública en Montevideo. Cuando los residentes percibieron un sabor inusual en el agua de red, las autoridades entendieron que el problema no era solo técnico, sino humano. Mujeres embarazadas, personas mayores y personas con enfermedades crónicas enfrentaban mayores riesgos, y la preocupación se extendió rápidamente.
La intendenta Carolina Cosse y su equipo definieron un objetivo claro: dar certeza a los residentes durante la crisis y actuar con rapidez para proteger su salud. Esto implicó brindar información oportuna y específica por barrio sobre la seguridad del agua, asegurar alternativas para los grupos de mayor riesgo y usar datos para guiar toda la respuesta.
Enfoque
La respuesta de Montevideo se apoyó en capacidades institucionales desarrolladas a través de CDA, en particular en la creación de un Comité de Datos interdepartamental y una Estrategia de Datos a nivel ciudad, enfocada en gobernanza, calidad de los datos, fortalecimiento de capacidades, uso y transparencia. Cuando surgió la crisis, estas estructuras se activaron de inmediato. En coordinación con el Comité de Emergencia municipal, el Comité de Datos organizó la respuesta en torno a tres prioridades:
- Datos de calidad del agua a nivel barrial, publicados con rapidez: La ciudad realizó pruebas sistemáticas de la calidad del agua en todo Montevideo, recolectando cientos de muestras en centros de salud municipales y analizando tanto el agua de red como el agua embotellada disponible para la venta. En lugar de basarse en datos nacionales agregados, Montevideo publicó resultados desagregados por barrio, lo que permitió a los residentes comprender las condiciones locales.
- Apoyo focalizado para residentes con mayor riesgo: A partir de datos sociales y de salud existentes, la ciudad identificó a las personas más vulnerables a los niveles elevados de sodio, incluyendo mujeres embarazadas, personas mayores y personas con condiciones médicas. El agua embotellada se distribuyó a través de centros de salud y, cuando fue necesario, se entregó directamente en los hogares para superar barreras geográficas o de movilidad
- Comunicación clara, consistente e inclusiva: Las autoridades comprendieron que los datos por sí solos no reducirían la ansiedad si no se comunicaban de manera efectiva. Montevideo compartió información a través de la plataforma de datos abiertos de la ciudad, materiales impresos en centros de salud y mensajes difundidos por WhatsApp, para llegar a residentes con distintos niveles de acceso digital.
Impacto
Las bases de datos de Montevideo permitieron una respuesta más rápida, equitativa y transparente durante la crisis:
- Menor incertidumbre: el monitoreo por barrio cubrió los 15 municipios de salud, con más de 500 muestras recolectadas y publicadas, lo que permitió a los residentes conocer las condiciones locales.
- Apoyo más equitativo: los residentes en situación de mayor vulnerabilidad fueron identificados a partir de registros sociales y de salud, y los datos se utilizaron para verificar que la ayuda llegara a quienes más la necesitaban.
- Mayor confianza pública: la ciudad digitalizó y publicó datos de la empresa nacional de agua junto con sus propios resultados, fortaleciendo la transparencia y permitiendo a los residentes seguir la evolución de la situación.
Tras la declaración del fin de la emergencia por parte del gobierno nacional, Montevideo se comprometió a continuar con el monitoreo de la calidad del agua y la publicación de información, incorporando los aprendizajes de la crisis en sus operaciones habituales.
Aprendizajes
La experiencia de Montevideo demuestra que contar con bases sólidas de datos fortalece la resiliencia y el cuidado de los residentes cuando más se necesita. Publicar datos desagregados a nivel barrial genera confianza en contextos donde las condiciones varían, y la equidad requiere mecanismos de verificación que aseguren que el apoyo llegue a quienes enfrentan mayores riesgos. La comunicación clara y consistente es parte central del trabajo con datos, ya que la información solo genera impacto cuando las personas pueden comprenderla. Al activar el Comité de Datos y la gobernanza existente, Montevideo transformó prácticas de emergencia en rutinas institucionales, mostrando cómo las ciudades pueden usar los datos no solo para gestionar sistemas, sino para proteger a las personas.